martes, 14 de junio de 2011

La peña del mediodia

Que ya sé que el nombre del monte no era muy allá, pero el día fue muy bueno. Isa, acompañante, maridín y servidora, a las tarantanas de la madrugá, se dispusieron a horadar las sendas de la cara sur de Gredos, saliendo del paraje llamado "Mingo Fernando". 

Subidita fácil, sin descansar, to pa'rriba, pero amable. Comenzamos por un pinar lleno de helechos, que con lo que ha llovido imaginaros cómo estaba aquello. Y luego a seguir la senda, piornos a  un lado y a otro, la Isa, y el raca raca del Agus y del Alfredo, que entre los dos creo que no hubo un ratito de silencio. A ver chicos, que al monte se va a disfrutar de la naturaleza no a darle al pico, como si en el mundo real no hubiera nadie que os escuchara.


... y así, que si las dietas, que si cuando yo fuí,... pues anda que yo,... se nos pasó la subida, cruzamos el puerto del peón (que también se las trae el nombrecito) y llegamos arriba. Arriba, arriba, no, que todavía faltaba un rato pero ya era llanear. Aquí tenéis la foto como muestra, ¿a que parecemos montañeros?, je, je.

Al fondo, lo que se ve con más luz es la Mira. 

Agus, con las cositas que le caracterizan insinuó que después de hacer la peña podíamos hacer la Mira y luego pa' bajo. Y yo pensando, gracias Dios mio por ser misericordioso y hacer que hoy tengamos acompañantes porque si no me veo haciéndome nosecuántos km.


En fin, que entre ponte bien y estáte quieta, llegamos a la peña. Un poco de fresco hacía allí arriba. Por cierto durante el almuerzo Alfredo ganó puntos. No es que no tuviera ya, que bien majo que es el chico, pero es que el Ferrarini en el monte me llegó al almita, (y gracias al cielo también a mi estómago). 


Y luego ¡hora y media! de charla, Yo pensaba que en el monte esto de parar a estar tranquilos estaba prohibido, más bien era: llegas comes y te vas. Así todo seguido, sin respirar. Pero no, te puedes hasta sentar, doy fe (y la foto también).







Luego vuelta, y la sensación de que otra vez el monte no me ha defraudado, más bien al contrario, cada día me atrapa más, me devuelve el ritmo pausado de mi corazón que el día a día rompe. Un placer, como siempre. 


Iba a escribir que es una pena que se acabe, pero no es verdad, al final acabo cansada y una cervecita y quitarte las botas tampoco tiene precio. 

2 comentarios:

  1. "Como si en el mundo real no hubiera nadie que os escuchara" jejejeje.
    María, hablar es una manera muy eficaz de evitar vivir, el mundo real está allá arriba (entre otros sitios).
    Hala, me vuelvo a mi doctorado en chorradas, ánimo con las próximas excursiones, y suerte y que siga habiendo acompañantes, que si es por tu maridito acabas bajando simas con los dientes.

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  2. ¡Bonito día, bonito lugar y la mejor compañía!
    No se puede pedir más. A ver si repetimos.
    Un fuerte abrazo

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