lunes, 9 de enero de 2012

La Mira

Otra vez la Mira

Durante el largo tiempo de crianza habíamos abandonado la idea de enfrentarnos a Gredos desde su vertiente sur, el primo de Zumosol impresiona, porque si lo miras desde abajo parece que se te va a caer encima y se te quitan las ganas de acercarte.

Ahora que vamos creciendo parece mas guapo que grande, y siempre encuentras la forma de acercarte a su lado mas tierno. Ya llegará el momento de vencer su lado mas radical.

Y así es como otro sábado, temprano, con prisas, y con un tiempo de perros, nos acercamos a Guisando con el propósito de alcanzar la Mira y disfrutar de una excursión por el campo.

El sábado (10-12-11), como toda la semana, amanece según el pronóstico, cubierto, nubes bajas y alta probabilidad de lluvia. Es llegar a la plataforma que da acceso a la mira y salirte de las nubes, buen comienzo. Por encima también hay nubes, pero bastante menos densas, y hasta que el sol alcance su altura vamos a necesitar la crema protectora.



Subimos por el camino empedrado, parando cada poco a quitarnos ropa, ahora un guante, luego una chaqueta, ahora el gorro, después el otro guante, adelantamos a un grupo de cuarentañeros que habían salido antes que nosotros de la cabra,


y Agustín me va preparando: 


  • "Subir y bajar por el mismo sitio es un poco rollo, ¿no?", "alguien me ha comentado que la subida al refugio por la apretura es más fácil que por las zetas",

Yo:

  •  "Bueno, ya veremos, que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer".



Mientras disfrutando de ver toda la meseta bajo la niebla.

Así, entre ponte bien y estate quieta nos acercamos a la Apretura, a la izquierda un camino que asciende por la montaña en unas cómodas zetas. A la derecha un to pa'rriba con un cartelón maravilloso que informaba: "Camino peligroso, riesgo de desprendimientos" ¿qué por dónde fuimos? cuando me quise dar cuenta estaba agarrada con un brazo a una roca, con el otro a unas hierbas, con los pies colgando en el vacio buscando donde coger impulso para patearle el culo al de la idea cachonda. Y así siempre para arriba. 


Parada a almorzar un poco de chocolate, fruta y golosinas cerca del refugio, y con fuerzas a superar la cuestecita hasta la puerta de acceso a la Mira. Sigue el sol arriba y las nubes abajo.


Superamos el portillo y aparace la campa de la Mira nevada, "¡vamos a pisar nieve!", 

Yo:

  • yo por ahí no paso, que no hemos traído crampones

Maridín:

  • Venga si apenas hay desnivel, comenzamos a andar y ya veremos

Yo,

  •  que no, que no he hecho ninguna promesa al Cristo de mi pueblo...


Resultado, nieve helada, Maridín pa'lante y yo que me lo como. He de reconocer que se convirtió en un paseo entretenido, y la vuelta cuesta abajo mucho más (con caída propia incluida).




En la Mira, tocamos y nos volvemos, no es tarde, pero hace fresco, las nubes empiezan a oscurecer el cielo y Agustín se pone pesado con que quiere comer en un sitio calentito.

¿soy la única? nunca encuentro a la primera el acceso a al bajada al refugio, cualquier día me "enrisco".  

Adios a la nieve, pensando en el bocadillo y de repente empiezan a caer copos de nieve, ni en un anuncio de Coca Cola las cosas salen tan bien. Es solo un momento, no da tiempo a que el suelo se moje, era para la foto.


Según bajamos nos acordamos de la caida de aquella mujer en la anterior bajada, hoy nos parece practicamente imposible, y en estos pensamientos nos cruzamos con una pareja de atletas que suben rápido y que más adelante en su bajada nos pasaran corriendo. Me tiene que agarrar Agustín porque ya estaba lanzandome detrás de ellos.


 Vuelta al camino de las losas amarillas, y otro día de montaña estupendo y repetible, ahí a una hora de casa.

 A pesar de la calidad de las fotos sólo el verlas para recordar aquél día merecen la pena, ¡Qué bonito estaba Gredos! ¿o no?



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