En medio de las dificultades para organizar una excursión multitudinaria, ¿cuál era la excusa esta vez?, ¿una boda?, ¿solo a mi me parecen demasidas bodas?.
Pues eso, que en medio de las dificultades llegó la hora de que descubriéramos la pedriza, con sus cantos rodados, sus míticas formaciones, sus variadas vías de escalada, y el estrés de llegar a tiempo para tener sitio en el parking.
¿Adivináis quién puso pegas para madrugar? ¿y quién se retrasó?
A las 6:45 en casa de Isa, se nos olvidan las mochilas y no tenemos llaves. Toledo está ahí al lado, y será por mochilas, primera parada. Plaza elíptica, encuentro con Alfredo (a partir de ahora "el guia/sherpa"), segunda parada. Directos, más o menos, a Manzanares, y al aparcamiento, tercera parada.
Son las 9:00 y se anuncian churros, y entre tanto "el sherpa" no deja de saludar a gente que se sorprende de su cambio de disciplina (se referirán a andar en lugar de escalar?) Yo también saludo a unos conocidos que ante el anuncio de nuestro plan no dejan de darme consejos como si estuvieran viendo a un muerto viviente. (llévate mucha agua, no te olvides la crema del sol, gorra, ni se te ocurra ir sin gorra, el teléfono de emergencias es... ) ¡Tampoco es para tanto!
Seguimos por el penar, (¿será una errata?) y "el sherpa" nos invita a hacer un fuera de pistas. ¡Maridín casi toco el culo a Isa!
Alcanzamos el collado después de n horas y una parada a reponer fuerzas, (el Señor es Misericordioso). Pasamos por detrás de las torres (otro tipo corriendo que nos adelanta) "están locos estos tipos" y nos hacemos las fotos de rigor en el "comedor de las torres".
Nos adentramos en el desconocido y sugerente "laberinto".
El laberinto. A mí el nombre me sugería más un reto intelectual que físico. Craso error amigo mío, saber por dónde continuaba el camino no fue difícil (las flechitas amarillas estaban pero que muy bien pintadas), a pesar de la belleza del paisaje a algunas les comió la moral (léase uñas de los pies): p'arriba, p'abajo, p'arriba, p'abajo, y asín to el rato.
Al final salimos con tanta pena como gloria a base de REPTAR, (yo también sé decir reptar), escondernos en agujeros (otro tipo corriendo p'arriba) "están locos estos tipos" arrastrarnos, ser rechazada la ayuda de Maridín por parte de Isa, tú no, ¡que me ayude "El Sherpa"!
Salimos del laberinto y comenzamos a bajar hasta el collado de la Dehesilla, yo solo pensaba: menos mal que ésto lo estamos bajando y no subiendo porque no sé si yo habría sido capaz. Aquí Isa estaba que no estaba, más pensando en sus pies que en disfrutar del camino y el resto dividido, Maridín y yo enriscándonos de vez en cuando y El Sherpa siendo un caballero con la Isa.
Es verdad, solo había gente en el parking, un grupo en las torres, algunos colgados de las paredes, y no menos de 200 chillonas personas en el lugar elegido para comer, (a punto de matar a Alfredo, que digo yo que hemos estado un montón de rato solos y ahora nos hace parar ¿aquí?, ¿en medio de la plaza del pueblo en plenas fiestas?) menos mal que unas pizpiretas jovenes nos distrajeron el almuerzo ¡a las 5 de la tarde!
Y aquí comienza la separación. Mi chico y el otro chico pensando: con estas dos no llegamos al Yelmo, con las ganas que tenemos. (En azul Agus-Alfredo, en rojo -por la ira- yo):Temiendo que el divorcio fuera inevitable, no propuse separarnos en este punto. ¡Gracias "el sherpa"! ¡él no teme la separación! - ¿Vamos nosotrOs para el Yelmo?
LO MATO, LO MATO, -"es muy tarde", "a mi no me dejas sola otra vez".
- Te dejo el GPS, no tenéis pérdida
-La última vez que me dejaste sola acabé viendo un helicóptero de la Guardia Civil surcando los cielos.
- Mira, tienes que ir por aquí, si dentro de poquito os vais a encontrar con El Tolmo.
Veo que no sirven de nada mis excusas y mis miedos a perderme así que contraataco con otros instrumentos: - se os va hacer de noche, vale, sé que es débil, pero no me queda otra.
Resultado:
Contrarreloj hacia el Yelmo, incluyendo la chimenea, y viendo que nos estaban balizando la bajada, ¡coño! pues bajamos corriendo.
Bajamos por el caminito, La Isa y yo, tranquilas, al principio con el GPS todo el rato en mi mano, que nos las tenía yo todas conmigo, es verdad, no hay pérdida. Llegamos, yo con la congoja de tener que esperar a estos, váyase usted a saber dónde se encuentran, vamos al coche a cambiarnos, que hemos sido muy previsoras y le hemos quitado las llaves al dueño. ¿Nos tomamos algo, que éstos tardarán? ¿tardarán? ¿no son los que por allí asoman?
Abajo dos minutos antes que las chicas, pero ellas se merecen lo mejor y paramos a lavarnos en el río.
Un par de cervezas en la terraza del chiringuito.
Bajamos por el caminito, La Isa y yo, tranquilas, al principio con el GPS todo el rato en mi mano, que nos las tenía yo todas conmigo, es verdad, no hay pérdida. Llegamos, yo con la congoja de tener que esperar a estos, váyase usted a saber dónde se encuentran, vamos al coche a cambiarnos, que hemos sido muy previsoras y le hemos quitado las llaves al dueño. ¿Nos tomamos algo, que éstos tardarán? ¿tardarán? ¿no son los que por allí asoman?
Abajo dos minutos antes que las chicas, pero ellas se merecen lo mejor y paramos a lavarnos en el río.
Un par de cervezas en la terraza del chiringuito.
Despedida en plaza elíptica y vuelta a la Puebla.
Resultado. 20 km con la mayor parte de la integral de la pedriza hecha (para los chicos, incluyendo la subida al Yelmo). Agujetas a tutiplen, uñas despistadas, y la satisfación primitiva de una expléndida jornada de montaña en la mejor compañía.
Me encanta la narración. Solo puntualizo una cosa, yo (Isa) soy la de las pegas al madrugón, la de las protestas "¿y cuando paramos?", la de la madre que parió a tantas piedras, la de las uñas de los pies heridas..., pero, no soy la que se retrasó, jejej, por si no quedaba claro en el relato. Por cierto, pregunta para los chicos de la expedición, si llegasteis dos minutos antes que nosotras, ¿no nos visteis pasar cuando os estabais lavando en el río o hicisteis como que nos veíais para que no nos deprimiéramos por llegar después de vosotros?
ResponderEliminarIsa, lo hicisteis mu bien, da lo mismo quien llegara antes. Lo importante es haber disfrutado y por lo que veo, lo hemos conseguido.
ResponderEliminar¡Gracias por el relato, es genial!
Alfredo