viernes, 8 de julio de 2011

Un largo camino

¿Cómo reza el dicho? El sufrimiento compartido se divide y la felicidad compartida se multiplica.

A pesar de los reiterados desplantes de algún seguidor de este relato, desde hace un par de semanas estábamos buscando compañeros de excursión para hacer algo por la zona de Barco de Ávila.
Er Kike se nos rajó poniendo como excusa la boda de su hermano, (¿Qué tiene que ver el tocino con la velocidad?)... pero ahí estaba mi amiguita Isa con su amiguito Alfredo para acompañarnos. Así que decidimos, ya que tenían que hacer unos cuántos kms, no defraudarles y buscar una ruta para no olvidar. No sé si lo hemos conseguido, vaya de antemano que el sitio es precioso.

Comenzamos la mañana quedando a las 9:15h. pero allí sólo estaban dos: una, la fotógrafa y otro...


Nuestros dos acompañantes se retrasan- dije yo. No importa- contestó Maridín, yo disfrutando, porque aunque me gusta el monte, no me importa esperar un poquito,... y que ese momento de la salida, en el que ya no hay marcha atrás se retrase.



La espera noooooo se nos hizo aburrida ni nada de nada.














En fin, que ya vienen,...










Todo en el monte es importante y la salida también. Y, al igual que en la vida, hay diferentes tipos de personas y por lo tanto diferentes formas de afrontar este momento.

  1. Están los descerebrados: leáse, gente que sube con vaqueros en pleno invierno, o con zapatillas de esparto a la laguna, sin ninguna preparación, como mucho con una mochila en la que seguro que metes de todo menos lo importante (me veo reflejada cuando recuerdo mis primeros momentos en el monte, cuando yo era taaaan joven)
  2. Están los que "aquí estoy yo porque yo lo valgo", parece que se van a comer el mundo, mirando por encima del hombro al resto de los mortales (o sea a mí). No es necesario que vayan super bien equipados, ni que tengan un conocimiento exhaustivo del monte, pero ellos se lo creen y la confianza, como bien todos sabéis es crucial.
  3. Están los mortales, como yo, llegas al punto de partida, terminas de preparar la mochila habiendo estudiado bien la ruta a seguir (he de confesar que esta parte se la dejo a Maridín), y comienzas a caminar.                                                                                                                                          Yo pensaba que ahí se acababan todas las posibilidades pero después del sábado he añadido otra categoría más a mi clasificación:
  4. Los de monte-sibaritas, que si la cremita, que si las sorpresitas para comer, que lleva esta mochila tú que pesa menos... (y no miro a nadie)



... vale, vale, que yo también me doy cremita y las sorpresitas me gustan mucho, mucho.

Y comenzamos a caminar, subimos por el camino de la tubería hasta la laguna del duque. Luego Isa y yo revivimos momentos casi olvidados de nuestros tiempos mozos, y es que las fiestas de La Puebla (al menos el encierro) se habían trasladado allí, vale, es verdad que las vaquillas no eran tales sino terneros y que no se arrancaban, pero digamos en nuestra defensa que no había palos para subirse cuando se nos acercaban.

No se ven muchas vacas, pero de verdad que estaban. Y seguimos subiendo, bien al principio aunque yo sabía que había una zona en la que teníamos que escalar un poco. Las fotos que había visto al respecto no parecían muy amendratadoras hasta que la realidad se topó con nuestros sueños...

Y lo resolvimos así de fenomenal:

Isa ni se quejó ni ná, creo que no se veía muy capaz pero subió como una campeona. 


Desde aquí teníamos dos opciones:

Opción A: seguimos subiendo hasta La Ceja para después bajar por las lagunas del Trampal, el camino era un poco más largo pero no había ningún paso difícil.

Opción B: a esta altura buscar una senda para llegar a la Laguna Negra. Yo prefería no buscar sendas que no había encontrado nadie, que yo aventurera lo justito. Y así continuó nuestro camino, poco a poco. Seguimos por arroyo Malillo hasta que desapareció.



¿Dónde está Wally?

(Si volvemos a subir alguna vez por allí recordad que en esta última parte -justo antes de este punto- se asciende por la parte derecha -según se sube desde la laguna- que es una zona rocosa, no por la zona de hierba y arroyo que da como más confianza al principio pero sólo al principio, porque al final yo pensé que no lograba subirlo)

Hala , que ya casi estamos. Mientras, El Agus, dándome algún que otro disgustillo, me repetí a mí misma unas cuatro veces que no volvía a ir con él más al monte. Tiene un espíritu cabra que tira patrás. Como todos sabemos la cabra tira al monte y lo dicho: to pa'rriba. Y a poder ser sin esperar a sus amiguitos... y el walkie sin funcionar que yo le llamaba y él no me contestaba... vale que ya no estábamos en zona peligrosa y no había muchas posibilidades de locura, pero... yo no estaba tranquila, que un mal paso lo da cualquiera y ponte a buscarlo por esos montes de Dios. (Pero mi palabra vale poco porque volveré). 

Cuando llegamos arriba: nuestro merecido descanso, nuestra mirada atrás para ver desde dónde veníamos y lo que me hace llorar desde que voy con Alfredo al monte, nuestro merecido almuerzo. Todos repusimos fuerzas y moral, que con el paté se me saltaban las lágrimas. ¡Qué momento, Dios! 
Lo que vino a continuación fue un ratito de relax y un máster en piedras, que no sé qué tal equilibrio llevábamos Isa y yo (que a los otros dos no los cuento), pero salimos con el doctorado en piedras y cabriolas. 


Eso sí, las lagunas del Trampal siguen igual de bonitas como yo las recordaba, ¡lo que me gusta Gredos!

Tó pa'bajo y al coche, una parada para mojarse los pies, con opción a baño, y cervecita en Barco (bueno dos cervecitas, un poquito de oreja, unos judiones, unas croquetitas, un rollito de morcilla ...),  para rematar la jugada y con la sensación de haber vivido otro día inolvidable, de descubrir rincones que no sé si voy a volver a contemplar, pero que al menos este blog me ayudará a recordar, que eso tiene de bueno el tener fotos (aunque no sean buenas) y el escribir las sensaciones (aunque no se sepa muy bien cómo hacerlo). 

Nos vemos en la próxima.

martes, 5 de julio de 2011

Destrozá o derrengá?

No sé qué título le va mejor a este día (25 de junio), es una pena, pero al final los recuerdos se pierden y tu mente (¿será que mi amígdala del recuerdo no funciona bien?), en este caso la mía, olvida los malos ratos y sólo quiere recordar los buenos.
Pero hoy me niego a olvidar, porque en el título está cómo me sentí al finalizar este día. Comienzo a relatar los hechos.




 Pues eso, que Maridín y servidora se fueron a intentar descubrir terrenos inexplorados. A la laguna de los Caballeros ya habíamos ido, y no sé cómo me deje engañar para repetir.






La idea era buena:





Llegar a la laguna, (11 Km.), subir a la Covacha, rodear el Circo, bajar por portilla Honda subir al Cerrojillo, después Pico de la Nava y bajar por la cuerda hasta nuestro punto inicial



Yo, sin dolor, pensé, pues tampoco tiene tan mala pinta, y con lo en buena forma que estoy, (jeje), me meriendo esta rutita en menos tiempo que nuestros maestros. En fin, dicho y hecho, allí nos plantamos con nuestras ilusiones, etc, etc.





El camino muy lindo, se sube fácil con apenas desnivel, disfrutando primero de bosques y después de campas con piornos y más piornos, menos mal que no eran muy grandes.





Por fin la laguna y 3 horitas y media de camino ya en nuestras piernas, por lo menos en las mías, que Maridín parece que va por railes y no se cansa (¡será tio jodio!)

en fin, que ahí no quedó la cosa, que hala to tieso, y a subir y subir, el caso es que la otra vez  que estuvimos en esta laguna, Agus ya me planteó la posibilidad de subir a la Covacha pero yo pensé que mejor que no. ¿qué habré hecho yo para cambiar de idea esta vez?

Sigo subiendo,  y por fin creo haber encontrado la cima y una excusa para descansar. Falsa alarma, que allí no es. Oigo una voz que me dice: "María que ahí no es, ¿no ves que esta otra es más alta?"


Pues ahora que me fijo sí, pero... ¿y a quién le importa? si las cimas no tienen envidia las unas de las otras, y les da igual ser más altas o más bajas...




Que menos mal que no me había dado tiempo a sentarme, media vuelta y a por la segunda cima que tampoco.




¡Que quiero llegar ya! o ¿es que no se me nota en la cara?





que sí que esta vez es la buena, que lo dice el gps de Maridín.

Las fotos lo testifican











Después bajada por el otro lado para encarar el resto de la ruta que yo todavía pensaba ser capaz, inconsciente que es una.


Rodeamos el circo, dejando atrás la inmensa mole de "el Juraco" ¡que menos mal que no es el pico más alto de nosédonde que si no me veo intentado su subida, y no parece fácil.

Y así transcurrió un ratito, sorteando algún nevero que otro e intentando buscar alguna forma de atravesar estos riscos de manera fácil, que el track que llevábamos era con nieve, así que no nos servía de mucho.

Descendimos desde el Juraco a Portilla Honda desde arriba, y cuando veo por dónde debemos descender no me extraña que Keducc y compañía no se atrevieran a bajar por ahí con nieve

http://www.mendiak.net/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=32139


y desde allí, ya decidimos que esto es mucho arroz para tan poco pollo y dejamos El Cerrojillo y el Pico de la Nava para momentos mejores,

Así que sólo nos queda bajar a la laguna y vuelta de otras tantas horas.

... y tantas y tantas horas, no sé cuántas fueron, sí sé que se me hicieron eternas y creo que a Agus también porque de vez en cuando me insinuaba que íbamos demasiado lentos. Yo no podía más. Sólo pensaba en llegar y tirarme al suelo estilo Néctor. No pude hacerlo porque teníamos la visita de dos caballos dedicados a lamer los capós de los coches, al menos de uno.

Me habría gustado tener una foto de los caballos para poder ponerla en el blog, pero llegué tan destrozá-derrengá que ni ganas de sacar la cámara.

viernes, 1 de julio de 2011

las 24 horas de Le Mans

Aupa montañeros!!!

He tardado mucho en sentarme a escribir este texto pero el no tener fotos y ni siquiera mapas para ilustrar mis palabras no me animaba mucho (a medida que las vaya consiguiendo iré ampliando la información). 

Y sin más preámbulos os paso a contar lo que me aconteció el primer fin de semana de junio de 2011. Sabéis que el amor es ciego, y que este argumento ha sido utilizado por muchos para justificar sus acciones, yo, no voy a ser menos. Porque esta razón es la única que me puede ayudar a explicarme qué COÑO hacía yo el 4 de junio a las 9:30 h. en el espacio cultural de Caja de Ávila de Barco de Ávila vestida como si me fuera a comer el mundo (mallas cortas, camiseta de monte, gorra a juego y una mochila en la que sólo llevaba 3 litros de Gatorade y no sé cuantos alimentos energéticos, incluidos los conguitos (que desde que me lo enseñaron la pareja Rodriguez-Vargas no hay monte que haga sin ellos). 

... señores, lo mejor es que no estaba sola. Conmigo se encontraban unas 200 personas. La primera impresión fue: SOCOOOORRRR, sólo veía gemelos y cuádriceps depilados, morenos, sin una gotita de grasa...



y ahí empezó todo: dorsales, mapas, instrucciones, recomendaciones, la gente con rotus, señalando caminos, yo que necesitaba ir al baño, ¡pues bien empezamos! serán los nervios. Maridín, a pesar de seguir teniendo pelos en las piernas ya parecía uno de ellos, con su camiseta, sus culottes, su mochila, su portamapas... no me hizo ni puto caso. Yo solita, solita,... bueno no del todo, allí también estaban mis tres compañeras de aventura, a una de ellas la había visto un par de veces y a las otras no las conocía ni por foto.

 ya sabéis,... que quién me mandaría a mí, que con lo agustito que se está en la cama, que si la abuela fuma. Pero una no se amilana y... ya que estoy aquí... yo como la que más. Me metí en el papel, (al menos en el que me dejaron).


Nos dieron un mapa por pareja, y ¡hala!, al río para dar la ¿salida neutralizada? pues ni que nos estuviéramos jugando el mundial de fútbol... subimos hasta la plaza para ver cómo los de la bici (Maridín entre ellos) llegaban como unos energúmenos a recoger el primer mapa, que los otros cuatro nos los habían dado ya. 


Yo expectante: ¡ Maridín, adiós! disfruta del día. Me quedo sola, con las otras tres, ante mí 12 horas para compartir, todo el mundo se pone a correr, nosotras más tranquilas, miran el mapa, deciden ir a por la baliza 53 ¿esa no es la última?, yo confío, ya conocéis mi orientación en el monte, a callar y a caminar. Nos cuesta encontrar la primera, el río se interpone entre nosotros y nuestra primera baliza, Paqui: "a lo mejor por la rivera podemos acceder", yo la miro ¿ésta no se da cuenta de que el machete no nos lo hemos traído? creo que se percata de nuestras caras y de que es imposible ir por ahí, media vuelta,  a buscar otro camino. Al final la encontramos, seguimos buscando más, descartando la nº 8 que en principio íbamos a hacer , vamos por la 3, luego la 4, la 6... y aquí nos atascamos, todo el mundo había hecho primero la 5 para luego buscar la 6, pero nosotras no ¿qué pasa? somos más chulas que nadie, y en medio de nuestra chulería seguimos una bajada de aguas de lluvia en vez de la senda, yo contenta porque me percato de que eso no tiene buena pinta y atrochamos, conseguimos llegar a la 5, ya con un poco de tiempo perdido ¿a quién le importa?. insinúan la posibilidad de hacer la 11 ¿y por dónde? no hay camino marcado y con estas distancias... al final se descarta y atacamos la 7. Caminos y más gente loca, ¿de dónde habrán salido tantos?



y de la 7 a la 17, nos encontramos a un chico pálido con los gemelos contracturados, hacemos de samaritanas, le damos gel, lo tumbamos y le aleccionamos sobre cómo se estiran, parece que está mejor, quiere continuar, al final optan por llamar a la organización para que les vengan a recoger. No sabemos más de ellos, seguimos nuestro camino, yo disfrutando de los paisajes de gredos, necesitamos ir al baño, me busco un rinconcito que aunque haya que desviarse un poco del camino una es muy recatada, las tres siguen, no importa ya las cogeré. Desciendo y prosigo, ellas también buscan baño, una en mitad del camino, que total tampoco es que vayamos muy sobradas de fuerzas, las otras dos a tres metros, menos mal que sólo las veo yo, aunque intuyo que tampoco les hubiera importado demasiado ser descubiertas.

Seguimos, a 300m. se dan cuentan de que en el baño se han dejado el mapa, no quieren volver, no importa. Me duele dejar allí papeles y sobre todo el plástico donde van metidos, me ofrezco voluntaria para volver a por ellos, no me gusta ir ensuciando nada y mucho menos Gredos. Los recojo y continuamos, castaños inmensos nos cubren, se agradecen que ya es mediodía.





 Llegamos al 18, bien!, media hora de parada obligatoria que tenemos que comer, nos dan ensalada de pasta y fruta, qué bien sienta, veo a Maridín que ya se ha hecho con sus compañeros de batalla nosécuántas balizas, parece que está contento... y concentrado, sigue sin hacerme caso.

ya son las tres de la tarde, Cómo pasa el tiempo, me gustaría ir más deprisa, ya habrá tiempo. Vamos a por el 48, no lo encontramos, así que ahora toca el 46, ese de casualidad, no es tan fácil orientarse. Ahora el ¿? y aunque nos han dicho que el 49 está muy complicado porque la senda se ha perdido no importa, nosotras a por todas, que también el Joserra ha puesto unas cintitas de Coca-Cola para que nos nos perdamos. Salimos del pueblo, es por aquí, sí tiene pinta, y ¿ahora cómo cruzamos? esto no es un camino, es un río, al final ¿y qué más da? pies empapados, ya se nos secarán, chof-chof durante más de 200m. Divertido cuando te resignas a la realidad. Buscamos un antiguo molino, allí es donde tenemos que girar para encontrar nuestro 49. Lo encontramos, de camino pasamos por otra baliza, esta sí está fácil, ahora llega lo difícil, al principio nos confundimos, nos encontramos con una pareja de Donosti, todos en amor y compañía buscamos la cinta, allí no hay nada, a luchar mis valientes! Alguna del grupo no las tenía todas consigo, eran las siete de la tarde, todavía teníamos horas de sol. Yo tranquila, de referencia las antenas que además era el punto 50. Seguimos buscando, ¡aquí hay un trozo de cinta! seguimos, ¡aquí otro!, y así con cuentagotas y mucha intuición conseguimos salir de aquel bosque y encontrar en una roca nuestro tan ansiado premio, En esta pico yo.

Ahora las antenas, por el cortafuegos, un poquito duro al principio, mis compañeras de viaje tardan más de lo que a mí me gustaría, todavía me encuentro con fuerzas. Espero, ya llegan y después a Cabezas Altas, más tarde a Cabezas Bajas, otro avituallamiento (punto 51) y 10 minutos de descanso, que creo que fueron más. No nos vinieron mal a nadie.



Yo casi lloro cuando entro en la casa rural que tenían acondicionada para el evento y veo platos y platos con torreznos, tortilla, empanada, toda clase de quesos y otros manjares, lo dicho, a punto de llorar.






El resto largo pero fácil,  encontramos la nº 52 y los últimos seis km. que nos separaban de El Barco a correr, despacito, pero venga chicas que ya llegamos. Baliza obligatoria en la plaza del pueblo y vuelta a la explanada del río para llegar a Meta.

Recorrido hecho, no nos hemos perdido,16 balizas, 30 Km, META conseguida, no puedo dar un paso más, satisfecha y muerta.

Gracias a mis compis de aventura (Pilar, Paqui y Maiki), no me importaría nada repetir.

http://orientagredos.blogspot.com/

P.D. Me río yo de la dureza de las 24 horas de Le Mans, estos no conocen lo que los montañeros/aventureros/locos-amantes-de-la-naturaleza españolitos (incluidos los de Donosti) somos capaces de hacer. AUPA CHICOS, NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA