Y no pongo más us , ni más haches porque ya os habréis hecho una idea.
Allí aparecieron a las siete y media de la mañana el Kike y la Isa después de haber estado confraternizando con Carrules y compañía. Carreterita y manta: Kike, Agus y yo sólo pensábamos en el frío que haría en Gredos (Isa en los churros que con tanto cariño había comido y que con tanta desesperación luchaban por salir de su cuerpito). Después de nosecuantas curvas y del descenso en picado del termómetro del coche (-13º C) llegamos a la plataforma.